El terremoto de 7.1 grados Richter, que sacudió a México el pasado 19 de septiembre de 2017, nos tomó a todos por sorpresa.  Muchas veces, como papás estamos demasiado preocupados por lo que está pasando a nuestro alrededor que dejamos a un lado el estado emocional de nuestros hijos. Quiero decirles que, aunque parezca que los niños no se enteran de nada, la preocupación y la tensión están en el ambiente y ellos la sienten. Además, todo el tiempo escuchan y ven cosas que no alcanzan a comprender y que terminan por preocuparlos.

Es normal que en situaciones así no sepamos cual es la mejor manera de hablar con nuestros hijos, pero es muy importante tomarte el tiempo de platicar con ellos de lo que pasó, preguntarles cómo lo vivieron y qué es lo que sienten y piensan al respecto. También puedes preguntarles qué han escuchado, para que te des una idea de cuánto saben y qué es lo que les provoca esta información.

En lo posible, hay que evitar que los niños vean imágenes en la televisión o que escuchen noticias en el radio, finalmente no podemos controlar la manera en cómo se cuentan las historias y el hecho de que estén expuestos a esta información podría ponerlos muy ansiosos. Cuida también tus comentarios y lo que hablas con tu familia o amigos, para no afectarlos con tus impresiones.

En el caso de los niños que desafortunadamente perdieron su casa, eso significa que también se quedaron sin su lugar seguro y sus cosas, hay que tratar de explicarles que el cambio es bueno y que lo que viene será mejor, pero darles el espacio para que vivan la pérdida de su hogar, además, para ellos es importante tener algo que les pertenezca, aunque sea pequeño para que tengan algo propio que les de seguridad.

Ellos pueden sacar un poco de lo que sienten dibujando, pídeles que pinten cómo lo vivieron y así les ayudas a trabajarlo. También puedes apoyarlos con libros, como “Cuando la tierra se movió”, de Josefina Martínez, Elena Sepúlveda y Rossana Culaciati, psicólogas del Centro de Estudios y Promoción del Buen Trato de la Escuela de Psicología de la Universidad Católica. Que ha tenido mucho éxito, porque propone juegos y actividades para ayudar a los niños a superar el trauma psicológico de una catástrofe como un terremoto, y brindar herramientas orientadas a que ellos vayan recuperando su estabilidad emocional.

Por último, trata de transmitirles un mensaje positivo, de seguridad y confianza. Repíteles que ellos no deben preocuparse por su seguridad, para eso están los adultos. Si te piden dormir contigo déjalos y también puedes enseñarles a ayudar, preparando comida juntos para donar, o pidiéndoles que escojan algo de su ropa y cosas personales para donarlo a quienes perdieron su hogar, el ejemplo siempre será el mejor mensaje que les puedas dar.