Las emociones influyen considerablemente en nuestro comportamiento, por lo que es importante que durante la niñez, a los hijos se les enseñe a comprender, identificar y controlar asertivamente sus emociones. La inteligencia emocional refiere a la capacidad psicológica de las personas para reconocer, entender y manejar las emociones propias, así como las de los demás. Y gracias a esta educación inculcada por los padres, los niños aprenden a reaccionar mejor ante cualquier estímulo, durante la infancia y mejorando en la adultez. 

Los padres somos los maestros y guías principales para nuestros pequeños. Por lo mismo en este blog les comparto 5 aspectos fundamentales que debemos tener en cuenta para desarrollar la inteligencia emocional en los niños y fomentarlo en casa. A partir de su primer año de vida podemos empezar a trabajar con nuestros hijos en sus emociones, pues la infancia es una etapa crucial en el aprendizaje del reconocimiento y manejo de las mismas.

Autoconciencia

Es importante que le enseñemos a nuestros hijos a tener un conocimiento de sí mismos, explicarles cuáles son sus virtudes y defectos para que a partir de estos conocimientos tengan mayor capacidad de autocrítica. Cuando los niños se conocen bien, suelen tomar mejores decisiones ya que no actúan bajo la influencia de sus emociones.

Autorregulación

Las emociones negativas van a estar presentes en cualquier momento, simplemente eliminar estos sentimientos en cualquiera es imposible. Sin embargo, podemos enseñarles a vivir estas emociones sin llegar al límite y regular estados de nerviosismo o impulsividad desde un escenario más tranquilo y sereno. Esta cualidad ayuda a que los niños sepan que tienen un control de sus emociones, por lo que en su futuro suelen gestionar mejor su comportamiento.

Motivación

Cuando los niños saben que son apoyados por sus seres queridos es una gran motivación para lograr cualquier objetivo que se propongan a lo largo de su vida. Trabajar este aspecto les ayuda a adquirir tenacidad, perseverancia, confianza en sí mismos y tolerancia ante las frustraciones, además logran una mayor productividad y eficiencia para su futuro.  

Empatía

Es fundamental que los niños sean conscientes y puedan comprender lo que otras personas sienten, por lo que debemos ayudarles a adquirir la capacidad de reconocer las emociones de los demás y de alguna manera ponerse en su lugar para entender mejor. Identificarse a través de los demás. Este aspecto los hará más compasivos y más sensibles, cualidades que son muy valoradas en las relaciones sociales que les acompañarán toda la vida. 

Interacción social

Es imprescindible entender las emociones de las personas que nos rodean para tomar acción. Debemos enseñarles a nuestros hijos a trabajar este aspecto para lograr interactuar de forma adecuada y tener mayor capacidad de asertividad. La interacción social ayuda a que desde pequeños se conozcan mucho más a sí mismos y desarrollen un fuerte sentido de la identidad.

Bien dicen que los niños son como esponjas, por lo que es vital que aprovechemos esta etapa en la cual les podemos enseñar muchas cosas que les favorecerán en su futuro, estas herramientas son necesarias y además un buen uso de estas deriva a una mejora en su manera de pensar y actuar. Algunas ideas para estimular la inteligencia emocional son transmitir alegría, desarrollar la empatía, reconocimiento de emociones y gestos, y estimular la percepción en los niños.

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