Los padres somos los pilares de nuestros hijos, de nosotros aprenden tantas cosas. Por lo que es importante ser un buen ejemplo y por lo mismo es importante apoyarnos entre nosotros porque sabemos que no es una tarea sencilla. Como adultos debemos explicar a los niños qué comportamientos son los adecuados y cuáles no lo son, sin convertirnos en una figura autoritaria y agresiva cuando necesitamos controlar algún tipo de situación.

Anteriormente estaba normalizado agredir física o verbalmente a los hijos ante un comportamiento que se consideraba inadecuado. Pero hoy en día, se sabe que realmente eso no ayuda a mejorar la situación. Al contrario, la violencia nunca será la manera correcta de resolver los conflictos. Nuestra responsabilidad como padres es utilizar los recursos adecuados para corregir estos comportamientos de una manera respetuosa, inculcar el respeto. Con la ayuda de Michelle Aziz, Psicoterapeuta en niños y especialista en crianza, apego y berrinches trataremos las razones por las que nunca se debe golpear a los niños.

Sin importar qué tipo de crianza tengas para tus hijos, es vital que los golpes no sean una manera de corregirlos, aunque consideres que es un golpe “leve” o “insignificante”, ya que esto solamente te sirve para justificar tus actos violentos. De hecho, las agresiones afectan el autoestima de los niños que apenas están desarrollando su inteligencia emocional, por lo que no terminan de entender exactamente el motivo por el cual los estás lastimando, y se sienten humillados e indefensos.

En muchos casos, los niños asimilan esta conducta como algo normal y empiezan a replicarla, resultando este tipo de “educación” completamente contraproducente para ellos. Está comprobado que los niños violentos, que agreden a sus compañeros de escuela, sufren violencia y maltrato en casa. También es considerada como una acción incoherente, no se le puede pedir a los niños que no golpeen si se les corrige por medio de los golpes, por eso durante ese momento es mejor conservar la calma y platicar con nuestros pequeños sobre sus actitudes y ser congruentes con lo que pensamos y actuamos para que los niños aprendan.

El sentimiento de humillación que viene después de los golpes deja heridas emocionales que pueden afectar su personalidad. Es importante inculcar y promover un tipo de educación en donde gobierne el respeto. Pues lo que provocan las agresiones es que solamente se resuelva el problema al momento y a través del miedo. Lo que significa que a largo plazo el comportamiento del niño no mejora sino que en realidad empeora, debido a los problemas de conducta, autoestima baja y culpabilidad que experimentan gracias a la violencia de la que han sido víctimas.

Con los golpes se daña el vínculo emocional hacia los padres. Los niños irán marcando cada día un mayor distanciamiento emocional, al sentirse agredidos por las personas que consideran las más importantes. Asocian el vínculo con el dolor y pierden la confianza. Como adultos debemos tener muy en claro que existen muchas alternativas para educar a nuestros pequeños sin recurrir a los golpes. De igual manera ser más conscientes y controlarnos ante una situación en la cual podemos enseñar con el debido respeto.

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